jueves, 16 de septiembre de 2010

En busca de la elegancia perdida

Como sabéis (porque viene en la parte de la derecha de este blog), ahora estoy leyendo La elegancia del erizo, y aunque no tiene mucho que ver con la trama del libro (del que ya os haré la crítica) últimamente le doy muchas vueltas al tema de la elegancia.

Yendo por la calle busco la elegancia en las personas con las que me cruzo. Pero el problema es que no sé muy bien qué buscar, supongo que lo sabré cuando lo encuentre. Porque, ¿qué es la elegancia? En mi mente lo asocio a las grandes divas de Hollywood: Audrey Hepburn (mi favorita), Greta Garbo, Ingrid Bergman… Mujeres que se ven delicadas a la vez que fuertes y seguras de sí mismas. Y los hombres… ¡No hay color! Y que me perdonen los hombres de hoy en día, pero los Humphrey Bogart ya no existen. Eso sí que eran galanes de los pies a la cabeza, y no como ahora que te encuentras a chicos que van por la calle con más escote que tú y con camisetas de tirantes. Sólo de pensarlo me ha entrado un escalofrío…

Supongo que la ropa de entonces, que era más de insinuar que de mostrar, también ayudaba a crear ese velo de enigma que envolvía a las mujeres de los 50. Pero a día de hoy, ¿dónde está la elegancia? Todas las chicas de mi edad son iguales: pelo largo despeinado, raya en medio, piel lo más bronceada posible, blackberry en una mano, 15 pulseras a lo Sara Carbonero en la otra… ¿Acaso eso es elegancia? A mi parecer no lo es. Son chicas más o menos guapas, con mayor o menor suerte a la hora de combinar la ropa que Inditex pone a nuestro alcance y que viven obsesionadas con su imagen (a veces pienso que ni siquiera se preocupan de cuidar su interior). Y no es que quiera hacer populismo. Es que estamos en una era de clones, en la que ver a una mujer con algo que la haga diferente al resto es muy difícil.

¿Pero es que hay que ir de marca para ser elegante? ¡Por supuesto que no! Y tampoco hace falta ser rica. La elegancia es una actitud, algo con lo que se nace. Para ilustraros sobre lo que a mi juicio es elegancia actualmente, cito algunas mujeres que yo relaciono con este término: Rania de Jordania, Natalie Portman, Paloma Cuevas… Y entre los hombres EL hombre español por excelencia, todo un galán de los pies a la cabeza: Cayetano Rivera.

Seguiré buscando, porque sé que cuando menos me lo espere me daré de bruces contra la elegancia, y cuando ese momento llegue no dudéis que os lo contaré.

martes, 14 de septiembre de 2010

Ha llegado el entretiempo

Cuando todavía no nos ha dado tiempo a despedirnos del verano y aún no nos hemos equipado para el frío invierno aparece el entretiempo. Que época tan complicada la del entretiempo. Lo cierto es que la palabra, aunque muy ilustrativa, es fea de narices (será porque me suena a “entreteto”). Buscando en el diccionario esta palabra encuentro la siguiente definición: "Tiempo de temperatura suave y pocas lluvias, que corresponde generalmente a la primavera y al otoño." Es decir mayo y septiembre.

Pues bien, como decía es complicado el entretiempo porque uno no sabe muy bien qué ponerse. Lo mismo ves a una que todavía va en tirantes que a otro que ya ha sacado su abrigo. Y claro, uno hace frente a estas rarezas meteorológicas como buenamente puede: cuñas con chaquetas, botas con falda, pañuelos con tirantes… ¿Y qué más da? Parece ser que en el entretiempo todo vale.

Luego está el problema del cambio de ropa de verano por la de invierno. ¿Cuándo es el momento adecuado para hacerlo? Porque claro, ¿para qué quiero yo ahora los jerseys de cuello vuelto? Tampoco hace tanto frío… Pero, por otro lado, tampoco me voy a poner ya los bikinis si me han cerrado la piscina…

Para las que no tenemos un armario-vestidor propio de Carrie Bradshaw y tenemos que hacer malabarismo para conseguir que la ropa de temporada nos quepa en el armario, el momento del cambio de ropa es esencial, porque es también una ocasión perfecta para hacer “limpieza”. Al final tiramos un montón de cosas para buscar una excusa para comprar nueva ropa. ¡Ja! Cómo si nos hiciese falta una excusa…

En fin, una tarde de estás no podré posponerlo más y tendré que ponerme manos a la obra. Ojalá los duendes que viven en mi cuarto y me esconden las cosas cuando las necesito me ayudasen en esta ardua tarea de hacer frente a la nueva estación.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Chamán, de Noah Gordon

Chamán forma parte de la saga de libros sobre los doctores de la familia Cole y su Don. El libro cuenta la historia de cómo un descendiente del doctor Cole que Noah Gordon describe en El médico, tiene que huir de Escocia por motivos políticos con rumbo al nuevo mundo.

El nuevo Rob Cole intenta hacerse hueco entre los médicos de Estados Unidos pero decide marchar hacia el Oeste, y es allí donde se asienta y forma una familia. El menor de sus hijos queda sordo por una enfermedad mal curada y desde entonces el pequeño y el doctor se turnarán el protagonismo de esta novela.

Ambientada en la guerra civil americana, esta historia tiene os elementos necesarios para enganchar a todo tipo de lectores: indios, amor, ciencia, conflictos bélicos… Una novela que no defraudará. Desde luego el que dijo que segundas partes nunca fueron buenas no se había leído Chamán. Ahora, espero ansiosa el momento de tener entre mis manos la tercera y última parte de la saga: La doctora Cole.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Moda nocturna


Ayer estuve en Madrid Fashion's Night Out. Muchos ya sabréis en que consiste, pero para los que no lo sepáis os voy a contar un poco de qué va el asunto. Ayer por la noche, entre las 8 de la tarde y las 12 de la noche, más de 200 tiendas abrieron sus puertas en Madrid en los barrios de Salamanca, Las Salesas y Fuencarral. La idea era promover la moda e incitar a las compras, pero el resultado queda lejos de ser ese.

Mi idea era visitar unas tiendas concretas de Salamanca y Fuencarral. En concreto había elegido Blanco y Sfera, porque son tiendas en las que normalmente compro y anoche hacían un 20% en todos los productos. También quería ir a MAC porque hacían talleres de maquillaje xpress, en El Corte Inglés organizaban un montón de cosas, en Carolina Herrera si ibas con las uñas pintadas de rojo te hacían un regalito... Y en prácticamente todas las tiendas había cocktails, fiestas VIP y Dj's en directo. La noche prometía.

La gente se había puesto sus mejores galas para la ocasión. Yo no. Yo asumí que la noche era como una tarde de compras, y como tal fui vestida. Mujeres desde los 14 hasta los 50 años con taconazos, pintadas, peinadas y vestidas como si fuesen a la Red Carpet. Me pareció bastante ridículo, sobre todo porque la mayoría de ellas no pensó que subirse a unos tacones de 14 cm para ir de compras no es una gran idea, así que la mayoría iba andando como Chiquito de la Calzada.

No vi a mucho famoso. Salvo en MAC que estaba el (¿famoso?) Jousy, conocido por su aparición en el programa de televisión Supermodelo. De su atuendo sólo voy a comentar dos cosas: gafa pasta sin graduar y pajarita. Dejo a vuestra imaginación el resto. Las niñas se acercaban a él para que el juzgase su look... ¡Terrible! Este hombre seguro que es fan de Facebook de todos los grupos que empiezan por "Modernos que...". En fin, de todo tiene que haber en la viña del Señor...

Comencé en la calle Fuencarral. Lo primero que me encontré fue U, de Adolfo Dominguez, y decidí entrar para echar una hojeada. Nada más pasar te regalaban una Coronita, y había muchos artículos rebajados. Como toma de contacto me pareció bien, lo que pasa es que la ropa de esta marca no va mucho con mi estilo. Mi siguiente parada fue Friday's Project. Lo cierto es que tenían muchas camisetas baratas pero no sé si se debía al hecho de que están a ese precio habitualmente o a que estaban rebajadas para la ocasión. Nada destacable en esta tienda. Al entrar en Blanco vi una gran cola para pagar, creo que fue la única cola larga que vi en toda la noche que no era para conseguir algo gratis. Había mucha gente, aquello parecía el primer día de rebajas: ropa por el suelo, dependientes frenéticos, colas... Yo, por suerte, iba a tiro hecho y me había probado previamente las cosas que me iba a comprar esa noche para no tener que hacer colas en los probadores. Así que, aprovechando el descuento, me compré un par de vestidos. En Pepe Jeans me regalaron un Mojito. Había mucha gente para conseguir el mojito pero ni una sóla persona miraba la ropa ni prestaba atención a la Dj. Llegué a MAC y una maquilladora muy agradable, de nombre Soraya, iba maquillando una por una a quienes lo pidiesen para promocionar la nueva colección de maquillajes felinos. Al maquillarme me puso un colorete que me gustó y decidí comprarlo, y con ello me regalaron una sesión de maquillaje gratuita de aproximadamente una hora de duración para otro día. Seguí avanzando por Fuencarral, ya eran las once y veinte de la noche. ¿Cómo podía ser? ¡¡Si no me había dado tiempo a nada!! Me acerqué a Kiehl's porque había oído que regalaban bálsamos labiales y nunca había probado nada de esta firma. Pero cuál fue mi sorpresa al encontrarme a las 23.30 la tienda ya cerrada. A través del cristal pude ver a la chica recogiendo, pero me indignó enormemente que no respetara el horario que se había establecido. Entre en Fun&Basics y la verdad es que había bastante gente comprando. No puedo decir qué descuento hacían exactamente porque creo que el tema de los regalos y los descuentos iba más por amiguismo que por otra cosa. A una mujer que hizo tres compras, en una le hicieron el 25% de descuento, en otra el 30 y en otra el 40. Eso sí, se llevó todos los regalos del mundo. Yo sólo me compré una pulserita de hilo, sin descuentos ni leches. Me pareció muy graciosa porque lleva oraciones escritas entre dibujos. Elegí el "Ángel de mi guarda", que me recuerda mucho a cuando era pequeña. Veremos lo que tarda la Carbonero en plagiármela... Y se m hicieron las 12 de la noche, así que tal como llegué, pero con algo menos de dinero y alguna adquisición de más, me fui.

Mi conclusión es que la gente iba más a gorronear que a mirar, y que las tiendas deberían centrarse más en vender haciendo descuentos importantes. Pero la impresión fue positiva, así que espero repetir el año que viene. ¿Quién se apunta?

lunes, 30 de agosto de 2010

De vuelta al trabajo


Todavía con arena en los bolsillos y las fotos del verano sin revelar digo adiós a las vacaciones. Se acabó lo bueno. Aún recuerdo que cuando era pequeña me encantaba la vuelta al cole: estrenar libros de texto, estuche, mochila, re-encontrarte con tus amigos… ¡Qué tiempos aquellos! Pero desgraciadamente la vuelta al trabajo no es ni la mitad de llevadera.

Lo primero que hago en cuanto me siento delante de mi ordenador es coger el calendario y ver cuántos días quedan para el próximo puente. ¡Mierda! Hasta el Pilar no aparece ninguna fecha en rojo. ¡Aún faltan 43 días! Desaliento, desesperación… Efectivamente, la depresión post-vacacional se adueña de mi cuerpo. Y a mí que no me engañen, que por mucho que digan esto sólo se cura con más vacaciones. Pero no tiene pinta de que mi jefa se vaya a compadecer de mi carita triste y me vaya a regalar un par de días para que me vaya adaptando de nuevo a la rutina.

Así que me pongo manos a la obra a trabajar (en modo “bajo rendimiento”, por supuesto). Abro el correo y descubro más de mil mails: alargamientos de pene, pastillas viagra, un tío que dice que me han tocado 15.000€, rusas que buscan mi amistad o lo que surja… Pierdo la mitad de la mañana organizando el correo. Luego decido poner en orden toda mi ciber-vida social: facebook, tuenti, gmail, hotmail, skype, twitter… ¡Uy, pero si ya casi es la hora! Pues que poco dan de si 5 horas… Recojo 15 minutos antes de la hora de salida.

Pues tampoco ha sido tan dura la vuelta al trabajo, ¿no?

sábado, 28 de agosto de 2010

Corpúsculo, de The Harvard Lampoon


The Harvard Lampoon comenzó en 1876 cuando siete estudiantes de esta universidad norteamericana publicaron un escrito a imagen y semejanza de una revista británica de humor. A presidente de Estados Unidos, Ulysses S. Grant, le recomendaron no leer la revista, porque corría el riesgo de "partirse de risa" y no poder dirigir el gobierno.

Este libro, uno de los peores que he leído hasta la fecha, es una parodia de la saga vampírica Crepúsculo. Yo, que soy de humor fácil y no exijo demasiado para reír a carcajadas (con decir que una de mis películas favoritas es El robobo de la jojoya os podéis hacer una idea), no he conseguido ni medio-sonreír con esta novela.

Los autores de este Scary movie literario emplean numerosos juegos de palabras o como ellos lo llaman "bromas idiomáticas" que quieren ser graciosos pero que no lo son. Ridiculizan a los personajes hasta que toda la historia se convierte en un absurdo que no tiene ni pies ni cabeza. Un libro que no tiene por dónde cogerse.

viernes, 27 de agosto de 2010

Los pueblos

Yo, que soy más de ciudad que los semáforos, no conocí lo que era un pueblo hasta que, hará tres años, una buena amiga me invitó a pasar unos días al suyo. Pero no me refiero a un pueblo de esos de costa donde alguno de nosotros hemos ido a veranear. No. Yo hablo de esos pueblos recónditos escondidos entre las montañas españolas y que responden a nombres como Villanosequé de Nosedónde. Esos pueblos que luego salen en los anuncios de Fairy compitiendo por ver quién hace la paella más grande.

Pues bien, desde mi primer encuentro con lo rural, mi amiga ha ido invitándome año tras año a las diferentes fiestas que en su pueblo se sucedían. Y debo reconocer que me he enamorado. Todo es motivo de festejos, y cualquier excusa es buena para comer y beber. Al principio, el hecho de que los padres bebieran más que los hijos me llamó la atención; pero ahora he descubierto que no es más que un aliciente para que los hijos nos motivemos y bebamos más.

Cuando llegan los meses de agosto y septiembre la mayoría de los pueblos españoles se visten de fiesta. Las peñas estrenan camisetas, las calles se llenan de luces, la gente se pone sus mejores galas para acudir a ver al santo o la virgen de turno… Y por la noche fiesta, fiesta y más fiesta. Por no hablar de las nuevas canciones que he descubierto gracias a la banda del pueblo: “Te has puesto el tanga del revés”, “Ponte las bragas amarillas”, “Arrebuscando patatas te he visto el culo”…

Pero no todo es fiesta. También se puede disfrutar de la naturaleza y de aire carente de contaminación. Los pequeños también celebran las fiestas y tienen actividades adecuadas a ellos: torneos, gymkanas, festivales...

Pero claro, yo no tengo pueblo. Cuando llegan las vacaciones me retiro al Mediterráneo como todo hijo de vecino y dejo que las medusas asesinas hagan de las suyas. Tengo que esperar a ser invitada a pueblos ajenos; algo que gracias a Dios (y sobre todo a mi amiga) pasa con bastante frecuencia. Desde aquí hago un llamamiento a los pueblos de España para que me adopten como hija predilecta, o me permitan empadronarme allí o lo que haga falta para tener pueblo. ¡Viva lo rural!