martes, 10 de agosto de 2010

El médico, de Noah Gordon


Esta novela del estadounidense Noah Gordon publicada en 1986 batió récords de ventas en todo el mundo. Con esta obra Gordon comenzó la trilogía de los Cole, completada con Chamán, y La doctora Cole.

El médico narra la vida de Rob J. Cole, que a los nueve años se ve huérfano y separado de sus hermanos. El azar pone en su camino al Barber, un hombre campechano que recorre Inglaterra ejerciendo su oficio de barbero. Con el tiempo Rob descubre su auténtica vocación: la medicina. En su afán por saber atraviesa medio mundo con el fin de aprender de los mejores médicos, aunque para ello tenga que renunciar a su lengua y a su fe.

La novela está muy bien estructurada y su lectura se hace amena desde el principio. Cabe decir que el autor plantea desmasiados problemas a un mismo personaje, que hace, en ocasiones, que el lector vea muy lejano el fin de la historia. De esta novela se podrían haber sacado dos libros que, en mi opinión, el público habría disfrutado más. A pesar de todo, el libro engancha desde la primera página y es un referente en el género de novela histórica, prueba de ello es la cantidad de veces que ha aparecido entre los libros más vendidos de diferentes partes del mundo.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Pisando fuerte


Fetichistas, mujeres, niñas que juegan a disfrazarse de sus mamás… Los tacones gustan a todos por igual. Y es que los zapatos de tacón son una pieza indispensable en el armario de toda mujer que se precie: hace más alta, más delgada, más sexy…, y también te da un dolor de pies importante.

Yo soy una amante confesa de los zapatos. Mi madre dice que me los compro sólo para admirarlos, y en parte tiene razón. Porque lo cierto es que ni sé andar muy bien con ellos ni me resultan cómodos, pero… ¡Son tan bonitos!

Lo que me ocurre es que paso por delante de una zapatería y me quedo como embobada. Mi novio, que ya conoce mi adicción a bolsos y zapatos, intenta sin resultado distraerme para que no me dé cuenta de que estamos pasando por una tienda. ¡Iluso! Mi radar interior me avisa, no necesito verla porque mis pies se dirigen inevitablemente hacia la tienda en cuestión. Y me los pruebo todos.

El caso es que cuando te estás probando unos zapatos la frase “Ah, pues son muy cómodos” sale sola de tu boca. Y lo peor de todo es que en realidad lo piensas. También es muy común la clásica: “Lo bueno es que pegan con todo, así que los voy a usar un montón”. Creo que seríamos capaces de decir esto aunque los zapatos fuesen naranjas con manchas de leopardo fucsias. Y es que, por alguna extraña razón, parece que queremos convencernos de que debemos comprarlos, que no hacerlo sería una decisión que afectaría negativamente al resto de nuestra vida.

Una vez comprados los admiro durante una semana entera. Mentalmente intento combinarlos con toda la ropa con la que me quedarían bien, y al final…vuelven a su caja. Y es que, para mí, no hay nada menos sexy que una mujer con tacones con los que no sabe andar, y esa soy yo.

Todos los días me propongo usar los tacones para ir acostumbrándome poco a poco hasta que llegue un día en que andar con ellos sea como ir descalza. ¿Lo conseguiré? ¡Hagan sus apuestas!

lunes, 2 de agosto de 2010

¡Al agua patos!


Agosto. Madrid. 34ºC a la sombra. El calor es insoportable. Cada día miles de madrileños nos refugiamos en las piscinas para hacer frente a este verano que por un motivo o por otro nos ha tocado "disfrutar" en la capital.

Lo que aquí voy a contar ocurre tanto en las piscinas públicas como en las mejores urbanizaciones que se precien. Los únicos que están a salvo del "horror piscinero" son aquellos afortunados que viven en chalets con piscina propia y cuyos amigos gorrones intenamos aprovechar para huir de nuestros simpáticos vecinos.

Minutos antes de bajarme a la piscina preparo el bolso con todo lo necesario para pasar una tarde de "piscineo". Los imprescindibles son la toalla y la crema, pero como los bolsos los hacen tan grandes me parece que llevo pocas cosas así que decido llenarlo más: unas gafas de sol, unas gafas de bucear por si me da por nadar (cosa que al final nunca ocurre), un libro, una revista, el ipod, una botella de agua, una cinta para el pelo, un sombrero, un bikini seco... en fin, que sin saber muy bien cómo, acabo bajando una bolsa de 5 kilos.

Llego a la piscina, coloco mi toalla totalmente orientada hacia el sol, me empiezo a embadurnar de crema (que si esta para la cara, esta para el cuerpo, esto para el pelo) y justo cuando acabo tengo un calor horroroso y me apetece bañarme. Pero como he pasado 15 minutos echándome la crema por el cuerpo y sé que si me meto en el agua tendré que volver a repetir esta operación que todo el mundo detesta, decido esperar a tener más calor.

Cuando estoy sudando a chorros (¿cómo puede nadie ligar en las piscinas?)decido que es el momento de irme al agua, pasando antes por la ducha (no conozco a nadie a quien le guste ducharse antes de meterse en la piscina). Esto crea otro pequeño problema: ¿cómo me meto en el agua? ¿Por la escalera como las señoras de 60 años o me tiro desde el bordillo con un riesgo del 98% de preder el bikini? Me decanto por un punto intermedio, me siento un rato en el bordillo y me voy metiendo poco a poco. De lejos veo que se acerca a cámara lenta directamente hacia mí un niño chapoteando y con la música de tiburón de fondo. Bueno, igual exagero y el niño no va tan lento ni se oye la música de fondo, pero en mi mente ocurre así. Opto por meterme de golpe cuando veo al niño gordito de turno que me mira amenazante con esos ojillos que prometen una bomba más propia de una orca que de un niño de ocho años.

El agua está fría así que decido nadar pero...¡me he dejado las gafas fuera! Bueno, me orientaré hacia el sol y aprovecharé para tostarme, porque todos hemos oído hablar del efecto lupa dentro del agua (es todo mentira). Pero los niños no paran de tirarse a mi alrededor salpicando y molestando. Oigo a alguien decir: "que ricos los niños". ¿Ricos? Sí, ¡con patatas! Me salgo del agua, el sol se ha movido y ya no estoy perfectamente orientada (¿he comentado ya que soy tanoréxica?) pero de repente estoy rodeada de un montón de toallas y no puedo moverme. Me tumbo y decido hojear la revista, pero es muy difícil estando boca arriba. Me doy la vuelta, pero tengo los pies de una señora en la cara. ¡Qué calor! Me siento, ¡pero así no se me ponen morenas las piernas! Miro el reloj, ¿sólo han pasado 20 minutos? Al cabo de 50 minutos mirando incesantemente el reloj decido subirme a casa cargando de nuevo con los cinco kilos de bolsa que apenas he usado y pensando que después de estar más de una hora en la piscina estaré muy morena (sobre todo después de echarme aceite de zanahoria con protección 2 que promete un bronceado máximo en tiempo mínimo y sin quemaduras).

¡Menudo estrés! Así no hay quien disfrute de las vacaciones. Sólo he pasado una hora en la piscina y parece que vengo de la guerra. Me miro en el espejo esperando ver a Giselle Bündchen devolviéndome la mirada (¿qué pasa? De ilusiones también se vive)y en su lugar encuentro a Sebastián, el cangrejo de la sirenita que en vez de cantarme "Bajo el mar" me grita "¡¡Melanomaaaaaaaaaa!!".

Cruzo los dedos para que esta semana me toque el euromillón y comprarme un chalet para que mis amigos me gorroneen la piscina, porque yo sé lo duro que es tener que ir a piscinas atestadas. Luego dirán que Madrid en verano se queda vacío y es el paraíso...

miércoles, 14 de julio de 2010

La marea roja conquista el mundo


La afición española está de celebración...¡Somos los campeones del mundo!¡Qué mundial!¡Menuda tensión! Debo reconocer que yo no soy muy futbolera pero en mundiales, eurocopas y torneos internacionales me convierto en una hincha como Dios manda: adornada con camiseta, bandera y pintadas en el cuerpo. ¡Faltaría más!

La verdad es que no empezamos con muy buen pie. Estábamos muy confiados y no contábamos con que Suiza nos ganaría. Pero superamos ese pequeño bache y seguimos adelante. Honduras, Chile, Portugal, Paraguay y Alemania; todos cayeron ante la selección de Vicente del Bosque, permitiendo que nos colásemos en nuestra primera final de un mundial. Pero todos sabíamos que la final contra Holanda no sería fácil, y así fue. Durante 116 minutos España quedó paralizada, ya todos pensábamos que nos iba a tocar ir a penaltis. Pero entonces Iniesta marcó el gol que nos trajo la victoria. ¡Por fin eramos campeones del mundo!

A pesar de ser campeones de Europa, el mejor resultado de España en un mundial hasta la fecha fue un cuarto puesto en Brasil - 1950. La victoria de España no es fruto del azar, ni de la alineación de los planetas, ni de que alguien lo desease cuando vio pasar una estrella fugaz... Los jugadores de la roja han trabajado muy duro para estar donde están, y tienen lo que se merecen.

Los jugadores fueron recibidos en Madrid como auténticos héroes. Recorrieron las principales calles de la capital en un autobús hasta llegar al escenario de Príncipe Pío donde Reina, el alma de la fiesta, presentó uno a uno a sus compañeros y agradeció a la afición su cariño y su apoyo.

Gracias Villa, gracias Puyol, gracias Piqué, gracias Iker, gracias Iniesta... ¡¡Gracias a todos!!

martes, 29 de junio de 2010

Estamos en huelga


Viernes 25 de junio: los trabajadores de Renfe se ponen en huelga. Es algo a lo que los viajeros que asiduamente tomamos el cercanías estamos ya casi acostumbrados. De cualquier forma, se respetan los servicios mínimos por lo que, aunque acinados, conseguimos llegar a nuestros trabajos, universidades, etc.

Lunes 28 de junio: los trabajadores de Metro de Madrid se ponen en huelga como protesta a la la decisión de la Comunidad de Madrid de extender la rebaja de sueldos en un 5% de media de los funcionarios a las empresas públicas. En el caso concreto de Metro de Madrid la reducción de sueldo oscilaría entre ese 5% y el 2,15%. Las consecuencias de la huelga en este transporte público, que cada mañana utilizamos dos millones de personas, no se hacen esperar. Apretones, gritos, 10 minutos de espera entre un tren y el siguiente... Aunque tarde, una vez más conseguimos llegar a nuestros destinos.

Martes 29 de junio: el caos se apodera de Madrid. Metro decide cancelar todos sus servicios y cerrar las 294 estaciones de una red que suma 284 kilómetros. Estupendo, la cosa se pone cada día más interesante. Renfe, para cubrir esta carencia pone en servicio más trenes, pero la EMT, que ya tiene en servicio todos sus autobuses no puede hacer frente a esta situación. Y como por desgracia la red de cercanías no cubre todo Madrid, casi todos tenemos que hacer uso del autobús. Las paradas se llenan, los autobuses están a rebosar y ya ni siquiera pueden parar para que suba más gente. La M-30 y la M-40 sufren atascos de decenas de kilómetros porque la gente ha decidido valerse de sus utilitarios para desplazarse.

De momento, mañana día 30 de junio tendremos más de lo mismo: ausencia total de servicios de metro. Y lo peor de todo es que nadie nos garantiza que esto vaya a terminar esta semana.
Como siempre los que pagamos las huelgas somos los viajeros, que a pesar de gastar más de 40 euros al mes en un abono transporte, nadie nos garantiza unos servicios mínimos en el transporte público de Madrid. Supongo que quien más quien menos, todos entendemos que los trabajadores se quieran poner en huelga, es su derecho. Pero, ¿y quién piensa en los usuarios? Deberían garantizarnos unos servicios mínimos. ¿Acaso nos van a indemnizar a los 2 millones de usuarios?No lo creo.

Personalmente, después de haber maldicho a las madres de todos y cada uno de los trabajadores de Metro sólo puedo decir: "Señores políticos hagan el favor de no pedirme más que utilice el transporte público."

viernes, 23 de abril de 2010

Yo sobreviví a la nube de cenizas


Cuando una mariposa bate sus alas en Tokio puede provocar una tempestad en Nueva York. Y cuando un volcán entra en erupción en Islandia todo el espacio aéreo europeo se paraliza. Millones de viajeros de todo el mundo han perdido sus vuelos por la "nube de cenizas". Desde la de Goku, nunca una nube fue tan famosa.

Reino Unido, Holanda, Alemania, Bélgica... Muchos países se han visto afectados y no han sabido cómo actuar. ¡Olé, olé y olé la previsión de crisis! Como siempre, el que pierde es el consumidor. En Francia, además, como han visto que la crisis era pequeña han decidido continuar con su huelga de trenes. ¡Diga usted que sí!

Yo soy una superviviente. Gracias a mi experiencia (me quedé atrapada en Berlín) he conocido de primera mano las reacciones de los alemanes ante la crisis, es decir: ninguna. Me dejó muy sorprendida que aeropuertos y estaciones estuviesen vacías, que nadie reclamase ni entrase en cólera. Incluso cuando un autobus salió con más de una hora de retraso sin motivo algunonadie pidió explicaciones, ni manifestó su impaciencia. ¿Es que acaso los germanos no tienen sangre en las venas? Entonces, ¿qué tienen? ¿Chufi?

Inteno imaginar cómo se está viviendo la crisis aérea en España y llegó a la conclusión de que el ruido de la afición en un partido de final de liga entre el Madrid y el Barça se quedaría corto al lado del alboroto que se debe estar formando en los aeropuertos de todo el país. Pero claro, una vez más, queda demostrado que SPAIN IS DIFFERENT.

domingo, 24 de mayo de 2009

¿Perdimos "poyeya"?


Un año más España no gana Eurovisión. Desde 1969, y gracias a la pegadiza “Vivo cantando” de Salomé, nuestro país no se alza con el primer premio de este concurso europeo de la canción. Pero nuestra Salomé tuvo que compartir su momento de gloria con Reino Unido, Holanda y Francia, ya que por primera vez en la historia de Eurovisión se producía un empate por el primer puesto. Cuatro décadas después, Soraya Arnelas lleva a España al puesto número veintitrés de veinticuatro países que participaban.

La extremeña luchó contra Melody, la adolescente de los gorilas, por ser nuestra representante. Si a esta última no le hubieran abandonado Los Vivanco quizá habría tenido más oportunidades, pero ella sola no pudo contra el torbellino Soraya.

Los sondeos previos a Eurovisión hacían prever un buen resultado para España. Soraya fue a Moscú sabiendo que no ganaría, pero seguro que tampoco contaba quedar en penúltima posición. Su canción, que lleva por título “La noche es para mí” pronosticaba una velada de éxitos y alegría para la joven, pero algo falló.

Soraya salió al escenario rodeada de bailarines, luciendo un atuendo que era más una mezcla de pareo y traje de patinadora que un vestido propio de una gala de tales características.

El hecho de que fuese la última participante del concurso hizo creer que ibamos a tener más suerte que años anteriores. Craso error. La actuación de Soraya supuso uno de los peores puestos conseguidos en el Festival de los últimos diez años, sólo superado por los 18 puntos de las Ketchup y Serafín Zubiri.

La actuación nada tuvo que envidiar al resto de los participantes. La canción era pegadiza. La sorpresa que Soraya nos tenía preparada a todos era que iba a desaparecer tras una cortina naranja propia de Houdini. Pues ni la magia consiguió que la extremeña obtuviera más de 23 puntos.

Y las votaciones sieron comienzo. Los nervios se apoderaron de Soraya, ya que hasta que nuestros vecinos andorranos nos dieron 12 puntos, nuestro marcador permanecía a cero. ¿Y Francia? Parece ser que la proximidad territorial no fue suficiente para ablandar los corazones de los franceses y que nos diesen algún punto.
Alexander Rybak, representante noruego, se alzó con el micrófono de cristal en una goleada histórica. Y, en cuanto a Soraya, contradiciendo a su canción: la noche no fue para ella…