miércoles, 14 de julio de 2010

La marea roja conquista el mundo


La afición española está de celebración...¡Somos los campeones del mundo!¡Qué mundial!¡Menuda tensión! Debo reconocer que yo no soy muy futbolera pero en mundiales, eurocopas y torneos internacionales me convierto en una hincha como Dios manda: adornada con camiseta, bandera y pintadas en el cuerpo. ¡Faltaría más!

La verdad es que no empezamos con muy buen pie. Estábamos muy confiados y no contábamos con que Suiza nos ganaría. Pero superamos ese pequeño bache y seguimos adelante. Honduras, Chile, Portugal, Paraguay y Alemania; todos cayeron ante la selección de Vicente del Bosque, permitiendo que nos colásemos en nuestra primera final de un mundial. Pero todos sabíamos que la final contra Holanda no sería fácil, y así fue. Durante 116 minutos España quedó paralizada, ya todos pensábamos que nos iba a tocar ir a penaltis. Pero entonces Iniesta marcó el gol que nos trajo la victoria. ¡Por fin eramos campeones del mundo!

A pesar de ser campeones de Europa, el mejor resultado de España en un mundial hasta la fecha fue un cuarto puesto en Brasil - 1950. La victoria de España no es fruto del azar, ni de la alineación de los planetas, ni de que alguien lo desease cuando vio pasar una estrella fugaz... Los jugadores de la roja han trabajado muy duro para estar donde están, y tienen lo que se merecen.

Los jugadores fueron recibidos en Madrid como auténticos héroes. Recorrieron las principales calles de la capital en un autobús hasta llegar al escenario de Príncipe Pío donde Reina, el alma de la fiesta, presentó uno a uno a sus compañeros y agradeció a la afición su cariño y su apoyo.

Gracias Villa, gracias Puyol, gracias Piqué, gracias Iker, gracias Iniesta... ¡¡Gracias a todos!!

martes, 29 de junio de 2010

Estamos en huelga


Viernes 25 de junio: los trabajadores de Renfe se ponen en huelga. Es algo a lo que los viajeros que asiduamente tomamos el cercanías estamos ya casi acostumbrados. De cualquier forma, se respetan los servicios mínimos por lo que, aunque acinados, conseguimos llegar a nuestros trabajos, universidades, etc.

Lunes 28 de junio: los trabajadores de Metro de Madrid se ponen en huelga como protesta a la la decisión de la Comunidad de Madrid de extender la rebaja de sueldos en un 5% de media de los funcionarios a las empresas públicas. En el caso concreto de Metro de Madrid la reducción de sueldo oscilaría entre ese 5% y el 2,15%. Las consecuencias de la huelga en este transporte público, que cada mañana utilizamos dos millones de personas, no se hacen esperar. Apretones, gritos, 10 minutos de espera entre un tren y el siguiente... Aunque tarde, una vez más conseguimos llegar a nuestros destinos.

Martes 29 de junio: el caos se apodera de Madrid. Metro decide cancelar todos sus servicios y cerrar las 294 estaciones de una red que suma 284 kilómetros. Estupendo, la cosa se pone cada día más interesante. Renfe, para cubrir esta carencia pone en servicio más trenes, pero la EMT, que ya tiene en servicio todos sus autobuses no puede hacer frente a esta situación. Y como por desgracia la red de cercanías no cubre todo Madrid, casi todos tenemos que hacer uso del autobús. Las paradas se llenan, los autobuses están a rebosar y ya ni siquiera pueden parar para que suba más gente. La M-30 y la M-40 sufren atascos de decenas de kilómetros porque la gente ha decidido valerse de sus utilitarios para desplazarse.

De momento, mañana día 30 de junio tendremos más de lo mismo: ausencia total de servicios de metro. Y lo peor de todo es que nadie nos garantiza que esto vaya a terminar esta semana.
Como siempre los que pagamos las huelgas somos los viajeros, que a pesar de gastar más de 40 euros al mes en un abono transporte, nadie nos garantiza unos servicios mínimos en el transporte público de Madrid. Supongo que quien más quien menos, todos entendemos que los trabajadores se quieran poner en huelga, es su derecho. Pero, ¿y quién piensa en los usuarios? Deberían garantizarnos unos servicios mínimos. ¿Acaso nos van a indemnizar a los 2 millones de usuarios?No lo creo.

Personalmente, después de haber maldicho a las madres de todos y cada uno de los trabajadores de Metro sólo puedo decir: "Señores políticos hagan el favor de no pedirme más que utilice el transporte público."

viernes, 23 de abril de 2010

Yo sobreviví a la nube de cenizas


Cuando una mariposa bate sus alas en Tokio puede provocar una tempestad en Nueva York. Y cuando un volcán entra en erupción en Islandia todo el espacio aéreo europeo se paraliza. Millones de viajeros de todo el mundo han perdido sus vuelos por la "nube de cenizas". Desde la de Goku, nunca una nube fue tan famosa.

Reino Unido, Holanda, Alemania, Bélgica... Muchos países se han visto afectados y no han sabido cómo actuar. ¡Olé, olé y olé la previsión de crisis! Como siempre, el que pierde es el consumidor. En Francia, además, como han visto que la crisis era pequeña han decidido continuar con su huelga de trenes. ¡Diga usted que sí!

Yo soy una superviviente. Gracias a mi experiencia (me quedé atrapada en Berlín) he conocido de primera mano las reacciones de los alemanes ante la crisis, es decir: ninguna. Me dejó muy sorprendida que aeropuertos y estaciones estuviesen vacías, que nadie reclamase ni entrase en cólera. Incluso cuando un autobus salió con más de una hora de retraso sin motivo algunonadie pidió explicaciones, ni manifestó su impaciencia. ¿Es que acaso los germanos no tienen sangre en las venas? Entonces, ¿qué tienen? ¿Chufi?

Inteno imaginar cómo se está viviendo la crisis aérea en España y llegó a la conclusión de que el ruido de la afición en un partido de final de liga entre el Madrid y el Barça se quedaría corto al lado del alboroto que se debe estar formando en los aeropuertos de todo el país. Pero claro, una vez más, queda demostrado que SPAIN IS DIFFERENT.

domingo, 24 de mayo de 2009

¿Perdimos "poyeya"?


Un año más España no gana Eurovisión. Desde 1969, y gracias a la pegadiza “Vivo cantando” de Salomé, nuestro país no se alza con el primer premio de este concurso europeo de la canción. Pero nuestra Salomé tuvo que compartir su momento de gloria con Reino Unido, Holanda y Francia, ya que por primera vez en la historia de Eurovisión se producía un empate por el primer puesto. Cuatro décadas después, Soraya Arnelas lleva a España al puesto número veintitrés de veinticuatro países que participaban.

La extremeña luchó contra Melody, la adolescente de los gorilas, por ser nuestra representante. Si a esta última no le hubieran abandonado Los Vivanco quizá habría tenido más oportunidades, pero ella sola no pudo contra el torbellino Soraya.

Los sondeos previos a Eurovisión hacían prever un buen resultado para España. Soraya fue a Moscú sabiendo que no ganaría, pero seguro que tampoco contaba quedar en penúltima posición. Su canción, que lleva por título “La noche es para mí” pronosticaba una velada de éxitos y alegría para la joven, pero algo falló.

Soraya salió al escenario rodeada de bailarines, luciendo un atuendo que era más una mezcla de pareo y traje de patinadora que un vestido propio de una gala de tales características.

El hecho de que fuese la última participante del concurso hizo creer que ibamos a tener más suerte que años anteriores. Craso error. La actuación de Soraya supuso uno de los peores puestos conseguidos en el Festival de los últimos diez años, sólo superado por los 18 puntos de las Ketchup y Serafín Zubiri.

La actuación nada tuvo que envidiar al resto de los participantes. La canción era pegadiza. La sorpresa que Soraya nos tenía preparada a todos era que iba a desaparecer tras una cortina naranja propia de Houdini. Pues ni la magia consiguió que la extremeña obtuviera más de 23 puntos.

Y las votaciones sieron comienzo. Los nervios se apoderaron de Soraya, ya que hasta que nuestros vecinos andorranos nos dieron 12 puntos, nuestro marcador permanecía a cero. ¿Y Francia? Parece ser que la proximidad territorial no fue suficiente para ablandar los corazones de los franceses y que nos diesen algún punto.
Alexander Rybak, representante noruego, se alzó con el micrófono de cristal en una goleada histórica. Y, en cuanto a Soraya, contradiciendo a su canción: la noche no fue para ella…

martes, 19 de mayo de 2009

Ordenadores... ¿gratuitos?


El pasado martes 12 de mayo, en el Debate sobre el Estado de la Nación, el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, expuso una serie de medidas para llevar a España hacia el progreso. Una de estas medidas, de lo más comentadas, fue la de dar a cada alumno de 5º de primaria en adelante, un ordenador portátil gratuito para que los estudiantes empleen tanto en las aulas como en sus hogares. Y la pregunta es: ¿quién va a pagar más de 200.000 portátiles? Pues ya les digo yo que Zapatero no.
Esta maravillosa idea surge en plena crisis económica mundial, pero claro, como España ni tiene desempleados, ni nota los efectos de esta crisis hemos decidido poner a los niños ordenadores gratis para que se entretengan, porque es mucho más práctico invertir en ordenadores, que en aulas y profesorado.Porque claro, si nosotros volviésemos a las aulas y nos pusiesen un ordenador delante en cada clase, seguramente NO jugaríamos al buscaminas o al solitario mientras el profesor explica raíces cuadradas, ¿verdad?

domingo, 10 de mayo de 2009

La gripe


- Aaaaaachuuussss
- Jesús
- Gracias
- Las que tú tienes

Bueno, salvo esta última frase (que quizá oigamos menos de lo que en realidad nos gustaría), este podría ser un diálogo que ocurría con bastante frecuencia en el metro. Y digo ocurría porque las cosas han cambiado. Con la gripe del cerdo (perdón hay que llamarla gripe A para que la gente no deje de comer cerdo) todo es diferente. Si ahora te da por estornudar en el metro o en el autobús la gente sale despavorida como alma que lleva el diablo. Te miran como si te acabases de escapar de la película 12 monos y estuvieses infectado con una enfermedad que va a acabar con toda la humanidad. ¡Bruce sálvanos! Tranquila señora, que sólo tengo alergia. Pero les da lo mismo, por si las moscas se ponen a respirar a través de sus pañuelos a modo de mascarillas creyendo que así van a escapar de la gripe. ¡Ja! Luego van a trabajar, creyendo que están a salvo, sin saber que su jefe se ha ido de "viaje de negocios" con su secretaria a Cancún. Conclusión: han pillado la gripe y aún no lo saben. El virus ya está esparcido por toda la oficina.

Yo mientras,ajena a todo esto, me dedico a medicarme contra la alergia y a tomarme mi actimel (tengo que tener en alerta a mi equipo actimel por si tienen que salir al rescate). "¡Ja!" pensará otro de mí, "se cree que con un actimel va a evitar una gripe que está matando gente".Puede que no, pero a mi reconforta saber que estoy intentando tomar algún tipo de medida para prevenir la gripe.¿Mascarillas?Lo siento, pero hace muchos años que la gente dejó de imitar a Michael Jackson. La única manera posible de que alguien me convenza para ponerme una mascarilla es regalandome unos zapatos a juego. Porque ya me vais conociendo y yo... ¡Antes muerta que sencilla!

miércoles, 22 de abril de 2009

Los domingos de Madrid


Es costumbre madrileña aprovechar las mañanas de domingo para acudir al Rastro de Madrid. Pero no acaba ahí la mañana. Tras subir la cuesta de Rivera de Curtidores hay que reponer el esfuerzo yéndose de cañas por el céntrico barrio de la Latina.

Ya en el siglo XV los ropavejeros (vendedores de ropa usada) y los curtidores de pieles se asentaron en este barrio de las afueras de la Villa de Madrid. A finales del siglo XVIII empezaron a instalarse también vendedores de productos comestibles, tahonas, trastos de todo tipo e incluso objetos robados. Ya en el siglo XIX empezaron a aparecer las tiendas de antigüedades y galerías. En muchas ocasiones, todas ellas infructuosas, se ha intentado cambiar su emplazamiento. Poco a poco El Rastro ha ido asentándose como el mercadillo “oficial” de la ciudad de Madrid.

Ahora, quinientos años después de sus inicios, El Rastro se ha convertido en visita obligada para turistas y viajeros. Cada vez son más numerosos los puestos desmontables que, cada domingo, se instalan. El desorden es una constante en cada uno de estos tenderetes, pero ello hace que la aventura sea más interesante y que el encontrar un objeto de valor entre tanta chatarra resulte casi como encontrar un tesoro enterrado en una isla desierta. Y si encima consigues regatear al vendedor de turno, eso que te ahorras para el aperitivo.

Es curioso observar la variedad de artículos que se venden en El Rastro. Hay puestos que se especializan en la venta de un solo tipo de artículo: ropa interior, cacerolas, gafas de sol, películas, navajas, etc. Otros, por el contrario venden productos muy variados: desde banderas de la República hasta chapas de Britney Spears. Y es que el público que cada domingo recorre la Rivera de Curtidores es de lo más variopinto, y sus gustos también.

Hay que decir que a ciertas horas, especialmente en verano, resulta casi imposible circular por la calle porque la gente se apretuja unos contra otros y puedes tardar casi una hora en recorrer un camino que, en circunstancias normales, no se tardaría más que veinte minutos. Y es ahí cuando ladrones y maleantes se frotan las manos y aprovechan cualquier despiste para robar a los más despistados.

Pero no todo el domingo va a ser comprar. En esta famosa cuesta madrileña también podemos encontrar infinidad de bares y restaurantes para tomarnos alguna tapita y callar al gusanillo que a eso de la una de la tarde te pide el aperitivo. Es ahí cuando se ve la diferencia entre los madrileños y los turistas. Estos últimos prefieren tomarse algo por los bares que están alrededor de los tenderetes, porque están más a la vista y por eso son más caros. El madrileño, que ya se conoce estos truquillos y que está acostumbrado a acudir al rastro con mayor frecuencia, prefiere andar cinco minutos y acudir a las tabernas de La Latina. Nada apetece más en verano que unas cañitas en una terraza mientras se comentan las compras de la mañana.

A las tres de la tarde los vendedores comienzan a recoger sus puestos, mientras algún comprador poco madrugador aprovecha para cerrar sus últimos tratos. A las cuatro la calle vuelve a su tranquilidad habitual, despareciendo la magia y alegría que, cada domingo, nos trae El Rastro.