martes, 30 de noviembre de 2010

El corazón helado, de Almudena Grandes

Cansada de tener que acudir cada dos por tres a la biblioteca para coger libros, ya que no puedo permitirme comprarme dos libros al mes (por favor que fomenten la cultura bajando los precios de los libros, que es una vergüenza lo caros que son), decidí pedirle algo que leer a la madre de mi novio (a la que no conozco). Ella lee mucho y tiene muchos libros en casa así que pensé que podría prestarme algo interesante.

Cuando mi novio apareció con El corazón helado, he de reconocer que me sorprendió, porque nunca había oído hablar de él, ni de su autora, Almudena Grandes. Pero de primeras me atrajo; me refiero a la portada. Ya sé que no debería guiarme por ellas a la hora de elegir mis lecturas, pero no puedo evitarlo, porque casi nunca me leo el resumen del argumento y empiezo los libros sin tener la menor idea de lo que tratan.

Desde el momento en que empecé a leer el libro (no debía de haber leído más de 10 páginas) ya estaba deseando escribir la crítica en B-Moments, porque desde el principio descubrí que Almudena Grandes tenía un estilo que casaba perfectamente con mis gustos. Pensaréis que he tardado mucho en leérmelo, y tenéis razón , pero es que entre el trabajo, el gimnasio, las clases de alemán y todo no he tenido tiempo para leerme las 930 páginas que lo forman. Pero anoche lo terminé.

Julio Carrión muere al principio de la obra, pero su fantasma planeará encima de sus hijos, en especial de Álvaro, a lo largo de cada capítulo. Julio Carrión fue uno de los tantos que se enriqueció tras la guerra civil, y tras su muerte saldrán a la luz los secretos que este hombre quiso enterrar para siempre.

Guerra, amor, muerte, traición, odio... Esta novela tiene de todo. Podría considerarse un Romeo y Julieta contemporáneo: dos personas que se quieren pero que por ser familia de quien son su amor está abocado al fracaso.

Como os comentaba, leer a Almudena Grandes ha sido todo un descubrimiento para mí (últimamente me paso el día descubriendo). Sus descripciones son exquisitas, su manejo del vocabulario...No tengo palabras. Estoy deseando leerme otra de sus novelas.

Así que os recomiendo a tod@s esta lectura. Una pequeña obra de arte para regalar y que te regalen estas navidades.

lunes, 29 de noviembre de 2010

El copo perfecto

Oh, the weather outside is frightful,
But the fire is so delightful,
And since we've no place to go,

Let it snow, let it snow, let it snow...

Mira que os lo avisé: ¡Ya es navidad! Y como en toda buena película navideña que se precie los copos de nieve ya han hecho su aparición. Hoy ha amanecido como cualquier otro día, muy frío, eso sí. Yo no contaba con que nevase. De hecho he llegado a trabajar y ni rastro de nieve. Pero a eso de las 11 de la mañana ha empezado a nevar y aún no ha parado (y son las cinco de la tarde).


Es curioso que a la gente le guste tanto la nieve cuando en realidad no tiene nada bueno. Cuando está recién cuajada es muy bonita, deja estampas propias de postales navideñas, pero a la que te descuidas ya es todo barro pisoteado que no provoca más que resbalones y mancha los bajos de los pantalones. Supongo que gusta por su rareza, porque yo el año pasado, que en Madrid nevó durante un par de semanas, estaba ya harta de nieve.

Mi compi de trabajo, que es medio alemana, se ríe mucho de lo poco preparados que estamos en España para este fenómeno meteorológico. Y tiene razón. Las carreteras se colapsan, los aviones no despegan, los cercanías no circulan... Ya ves tu, con lo fácil que es tomar ciertas medidas preventivas que son fáciles de implementar y que nos harían a todos la vida más sencilla. Pero claro es que en Alemania están acostumbrados a que nieve día sí día también. ¡Y España es famosa por el sol y la sangría, no por el abominable hombre de las nieves!

Pero bueno, hoy os quiero hablar de mi nuevo descubrimiento. Seguro que muchos de vosotros ya lo sabíais y pensaréis que soy un poco "lenta" pero yo creí que era algo que sólo ocurría en los dibujos animados, no en la vida real. Pues bien, mi compañera, la alemana, me ha dicho: "Quiero que nieve en forma de estrella". A lo que yo le he contestado: "Sí claro, y yo en forma de corazón". Pero resulta que ella tiene razón. Aunque yo nunca lo haya visto, y no sepa que ley física hace posible este fenómeno, es cierto. ¡¡Los copos de nieve en forma de estrellita existen!! ¿Vosotros lo sabíais? Yo creí que era un recurso gráfico que se utilizaba para representar la nieve, pero no. Estoy muy contenta con mi nuevo descubrimiento y me voy a pasar todo el invierno a la caza del copo de nieve perfecto. ¡La freaky que hay en mí contraataca!

martes, 23 de noviembre de 2010

Dulce Navidad

Desde el día 1 de noviembre es Navidad para mí. No es que yo sea una exagerada, las señales están ahí, sólo tenéis que buscarlas.

Uno de los indicativos de que la Navidad ya está aquí es el puesto de churros que ponen todos los años en Manuel Becerra y el puesto de castañas asadas también ocupa ya su lugar habitual. Esa es la señal que cada año me indica que se acercan las fiestas. El circo también ha llegado a la plaza de toros de las ventas. Seguro que más de uno piensa que soy una exagerada y que esto no son más que señales de que el invierno está aquí de nuevo. Pues no, es la Navidad, y os lo voy a demostrar.

Antes del día 1 de noviembre, que en Madrid fue fiesta, los operarios de la ciudad comenzaron, como cada año, a colocar las luces navideñas que alumbraran las calles de la capital. ¿En octubre? Eso mismo pensé yo, pero al parecer sino luego no les da tiempo a colocarlas todas. Hace también ya un par de semanas que mi novio me trajo también el catálogo de juguetes del Corte Inglés. ¡Qué maravilla! ¿Quién decidió que a partir de cierta edad no debe uno pedirse juguetes? ¿Ese alguien sabe los que es el barco pirata de Playmobil o los Nenucos? Yo creo que no, porque sino todos estaríamos pidiendo juguetes estas navidades.

Me imagino que mis razones os seguirán pareciendo escasas. Ya estoy imaginando a alguno decir: “Eso es una campaña de las tiendas para que empieces a gastar antes”. Y yo no digo que no, pero el hecho es que en el Corte Inglés de Goya ya han puesto un Cortilandia en la plaza de Felipe II, aunque por supuesto aún tampoco está en funcionamiento. Los escaparates ya están decorados con motivos navideños, los restaurantes ya tienen las agendas hasta arriba de reservas de cenas navideñas, los anuncios de juguetes acaparan las pantallas todos los sábados por la mañana, los niños ya han empezado a escribir sus cartas a los Reyes y mi madre ya me ha comprado mi calendario de adviento (que no podré empezar hasta el 1 de diciembre). Ahora sí, ¿no? ¿Os convencéis de que ya es Navidad?

Seguro que vosotros también tenéis vuestras propias claves que os indican que las fiestas ya han llegado. ¿O soy yo la única loca fanática de la navidad? Perola culpa no la tengo yo, porque llamándome Belén no se podía esperar otra cosa...

domingo, 21 de noviembre de 2010

El principio del fin


Viernes. Siete de la tarde. ¡Ya ha llegado el día! Después de mucho tiempo esperando, por fin ha llegado el estreno de Harry Potter. Como os comenté en el post anterior soy bastante freaky de Harry Potter, así q tenía las entradas compradas con unos 15 días de antelación, e hice bien.

El cine estaba hasta arriba. Había niños con sombreros de magos, no tan niños con bufandas de Griffindor y Slitherin, y yo nerviosita perdida. Pero antes de poder disfrutar de la película me iba a tener que enfrentar a un ligero contratiempo.

Mis amigas y yo llegamos al cine y nos pusimos a buscar nuestras butacas, pero cuál fue nuestra sorpresa cuando vimos que había otra gente sentada en ellas. Comprobamos que sus entradas tenían asignados los mismos asientos y avisamos a un empleado del cine. El chavalín hizo todo lo posible para que nos quedásemos nosotras con los asientos porque teníamos las entradas desde antes y además sus entradas estaban compradas en internet y las nuestras en taquilla, pero los susodichos se negaban a moverse. El cine estaba hasta arriba y nosotras ya nos veíamos viendo a Harry sentadas en las escaleras… Al final todo se solucionó, nos reubicaron en otra fila a las cinco juntas y nos devolvieron el dinero que habíamos pagado, así que se puede decir que fuimos al estreno de la séptima entrega de Harry Potter by the face (o por la patilla, como prefiráis).

Hace ya mucho que me leí el libro (cuando salió a la venta). He perdido la buena costumbre de releerme el libro antes de ver la película, así que casi fui al cine de nuevas, como si nunca me hubiese leído el libro. Pero según iba viendo avanzar la película yo iba recordando. Debo reconocer que la película está muy bien cortada (porque ya sabéis que el último libro de Harry Potter ha sido adaptado al cine en dos películas) porque quizá si se hubiese alargado un poco la primera parte el espectador se habría quedado con más intriga a la espera de la siguiente entrega. No quiero dar muchos detalles para los que no se hayan leído los libros pero esta primera parte es más una puesta en situación que otra cosa, el bacalao se partirá en la segunda parte. He echado en falta más acción, ya que se me ha hecho un poco lenta, pero espero con ansia el final de la saga.

Por cierto quería comentaros un detalle que me ha llamado la atención y me ha hecho mucha gracia. Snape, el personaje que nunca se termina de saber si es bueno o malo y que esta vez apenas aparece, se ha hecho un cambio de look. Ha sustituido su look de pelo grasiento en la cara al que nos tenía acostumbrados por un peinado a lo Ángeles de Charlie más propio de Farrah Fawcett que del enigmático profesor de Hogwarts.

Pero, ¿qué será de mi cuándo todo haya acabado? ¿Hay vida tras Harry Potter? Para colmo se me va a juntar con el final de la saga Crepúsculo. Está visto que los disgustos (¿o eran las desgracias?) nunca vienen solos…

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Freaky like me

Esta canción de Madcon que últimamente no para de sonar en mi ipod (como podéis ver en la aplicación que aparece a la derecha de este texto) parece mandarme mensajes subliminales a todas horas del día. Vale Madcon, cogido, yo también soy una freaky.

Y es que, en el fondo, todos somos bastante freaks cuando algo nos gusta. Yo soy una persona bastante radical, un todo o nada que podríamos llamar; así que cuando algo me gusta lo llevo hasta el extremo. Así que funciono a rachas. Hace un par de años me dio por las calaveras, los que me conocéis lo recordaréis: zapatillas, orejeras, pañuelos, broches, diademas… Hasta que un día me cansé.

A día de hoy me considero freaky de varias cosas: Harry Potter (de esto ya os hablaré la semana que viene porque el viernes voy al cine a ver la primera parte de la séptima película), Crepúsculo, Sexo en Nueva York, Friends… Pero no os asustéis, no me disfrazo de Hermione Granger o de Bella Swan para ir por las calles; simplemente devoro los libros, me lanzo de cabeza a ver las películas o veo las series una y otra vez.

En realidad una de mis mayores freakeces son las series en general. Estoy enganchada. Antes me veía de golpe en un día 18 episodios. Pero ahora, entre el tiempo que me quita el trabajo y las restricciones de nuestro querido Megavideo, estoy mucho más comedida. Aún así sigo las siguientes series:

  • Modern Family
  • 90210
  • Gossip Girl
  • Hellcats
  • 30 Rock
  • Fringe
  • Anatomia de Grey
  • Glee
  • The Vampire Diaries
  • Cougar Town
  • Brothers & Sisters
  • Greek
  • One Tree Hill
  • How I met your mother
  • Drop Dead Diva
  • Melrose Place
Poquitas, ¿eh? La culpa de todo la tiene mi novio, porque yo al principio veía sólo The O.C y One Tree Hill y desde que le conozco no hace más que enseñarme series nuevas a las que me engancho con una facilidad pasmosa. Encima él ahora va mucho más lento que yo viéndolas y no tengo con quien comentarlas… A eso se le añade que mis amigas, que han estado de Erasmus, se han enganchado a varias series nuevas que también me han comentado.

Conclusión: tengo un máster en series americanas. ¿Soy freaky o no? No hace falta ni que contestéis, que ya sé que lo soy. ¿Y vosotros? ¿De qué sois realmente freakys?

martes, 16 de noviembre de 2010

Pastillas contra el dolor ajeno

Hoy os quiero proponer una acción solidaria, se llama Pastillas contra el dolor ajeno. Ya están a la venta en las farmacias de toda España estas pastillas “mágicas” (en realidad son caramelos mentolados) que en lugar de curar al que las toma cura a millones de personas que no pueden acceder a los medicamentos.

Médicos sin fronteras pone a la venta estas pastillas por 1€ y con el dinero que recauden se tratará a millones de personas que sufren enfermedades menos comunes como el chagas, el sida infantil, la enfermedad del sueño, la malaria, etc. Estas enfermedades apenas tienen repercusión en nuestra sociedad, pero en el tercer mundo mueren diariamente personas a causa de ellas porque las empresas farmacéuticas quieren hacer negocio con los medicamentos y los ponen a un precio que obviamente las personas pobres no pueden pagar.

Así que no hay excusa, es sólo 1€ que para nosotros no es nada y puede cambiar la vida de millones de personas. Pensad que es el dinero que os gastaríais en una bolsa de patatas, unos chicles, un billete de autobús… Recordadlo la próxima vez que entréis en la farmacia. Además es un regalo que podéis añadir a los amigos invisibles estas navidades.

Quiero aprovechar también para pediros a los que tenéis blogs o canales de youtube o cualquier plataforma que llegue a mucha gente que difundáis esta información. Si os da pereza, copiad y pegad este texto que he escrito yo, no me importa, lo importante es que llegue a mucha gente.

Os dejo aquí la página web:

www.msf.es/pastillascontraeldolorajeno/

lunes, 15 de noviembre de 2010

Yo de mayor quiero ser…

Desde que somos pequeños ya pensamos en lo que queremos ser de mayores: astronautas, futbolistas, bailarinas, profesoras… Sueños que generalmente quedan muy lejos de la función que luego desempeñamos en la vida. Yo no recuerdo qué quería ser de pequeña, probablemente cada mes quería ser algo distinto, lo que os puedo garantizar es que no quería escribir noticias sobre trenes…

El caso es que últimamente me gusta preguntarle a la gente en qué les gustaría trabajar realmente. Y las respuestas dan mucho que pensar: ingenieros que quieren ser cocineros o escritores, publicistas a las que les gustaría ser maquilladoras.... Porque, ¿a cuánta gente le hace feliz su trabajo? Pero feliz de verdad. Imagino que son pocos los afortunados, y les envidio por ello.

Yo no tengo muy claro qué es lo que a mí me llenaría, qué trabajo debería desempeñar para que no me importe hacer horas extra o madrugar para trabajar. Yo creo que a mí me gustaría ser escritora. Escribir una saga de novelas tipo Harry Potter que gustan tanto a niños como a mayores. Pero últimamente he empezado a pensar que también me gusta mucho leer, así que quizá estaría bien lo de trabajar en una editorial. No lo sé. Es algo difícil porque además, tal y como está la situación laboral en estos momentos uno no puede permitirse el lujo de elegir.

Pero los que no tenemos que pagar alquileres, hipotecas, dodotis o colegios aún podemos permitírnoslo, debemos luchar por conseguir nuestro sueño. No debemos dejar que el niño pequeño que quería ser veterinario deje de intentar serlo. Mirad en vuestro interior y preguntaos: “¿Yo qué quiero hacer realmente con mi vida?” Porque el problema es que muchas veces ni siquiera sabemos lo que queremos y vamos por la vida dando bandazos. ¡Ánimo a todos! Luchad por vuestras ilusiones, que nunca es demasiado tarde.