viernes, 10 de septiembre de 2010

Moda nocturna


Ayer estuve en Madrid Fashion's Night Out. Muchos ya sabréis en que consiste, pero para los que no lo sepáis os voy a contar un poco de qué va el asunto. Ayer por la noche, entre las 8 de la tarde y las 12 de la noche, más de 200 tiendas abrieron sus puertas en Madrid en los barrios de Salamanca, Las Salesas y Fuencarral. La idea era promover la moda e incitar a las compras, pero el resultado queda lejos de ser ese.

Mi idea era visitar unas tiendas concretas de Salamanca y Fuencarral. En concreto había elegido Blanco y Sfera, porque son tiendas en las que normalmente compro y anoche hacían un 20% en todos los productos. También quería ir a MAC porque hacían talleres de maquillaje xpress, en El Corte Inglés organizaban un montón de cosas, en Carolina Herrera si ibas con las uñas pintadas de rojo te hacían un regalito... Y en prácticamente todas las tiendas había cocktails, fiestas VIP y Dj's en directo. La noche prometía.

La gente se había puesto sus mejores galas para la ocasión. Yo no. Yo asumí que la noche era como una tarde de compras, y como tal fui vestida. Mujeres desde los 14 hasta los 50 años con taconazos, pintadas, peinadas y vestidas como si fuesen a la Red Carpet. Me pareció bastante ridículo, sobre todo porque la mayoría de ellas no pensó que subirse a unos tacones de 14 cm para ir de compras no es una gran idea, así que la mayoría iba andando como Chiquito de la Calzada.

No vi a mucho famoso. Salvo en MAC que estaba el (¿famoso?) Jousy, conocido por su aparición en el programa de televisión Supermodelo. De su atuendo sólo voy a comentar dos cosas: gafa pasta sin graduar y pajarita. Dejo a vuestra imaginación el resto. Las niñas se acercaban a él para que el juzgase su look... ¡Terrible! Este hombre seguro que es fan de Facebook de todos los grupos que empiezan por "Modernos que...". En fin, de todo tiene que haber en la viña del Señor...

Comencé en la calle Fuencarral. Lo primero que me encontré fue U, de Adolfo Dominguez, y decidí entrar para echar una hojeada. Nada más pasar te regalaban una Coronita, y había muchos artículos rebajados. Como toma de contacto me pareció bien, lo que pasa es que la ropa de esta marca no va mucho con mi estilo. Mi siguiente parada fue Friday's Project. Lo cierto es que tenían muchas camisetas baratas pero no sé si se debía al hecho de que están a ese precio habitualmente o a que estaban rebajadas para la ocasión. Nada destacable en esta tienda. Al entrar en Blanco vi una gran cola para pagar, creo que fue la única cola larga que vi en toda la noche que no era para conseguir algo gratis. Había mucha gente, aquello parecía el primer día de rebajas: ropa por el suelo, dependientes frenéticos, colas... Yo, por suerte, iba a tiro hecho y me había probado previamente las cosas que me iba a comprar esa noche para no tener que hacer colas en los probadores. Así que, aprovechando el descuento, me compré un par de vestidos. En Pepe Jeans me regalaron un Mojito. Había mucha gente para conseguir el mojito pero ni una sóla persona miraba la ropa ni prestaba atención a la Dj. Llegué a MAC y una maquilladora muy agradable, de nombre Soraya, iba maquillando una por una a quienes lo pidiesen para promocionar la nueva colección de maquillajes felinos. Al maquillarme me puso un colorete que me gustó y decidí comprarlo, y con ello me regalaron una sesión de maquillaje gratuita de aproximadamente una hora de duración para otro día. Seguí avanzando por Fuencarral, ya eran las once y veinte de la noche. ¿Cómo podía ser? ¡¡Si no me había dado tiempo a nada!! Me acerqué a Kiehl's porque había oído que regalaban bálsamos labiales y nunca había probado nada de esta firma. Pero cuál fue mi sorpresa al encontrarme a las 23.30 la tienda ya cerrada. A través del cristal pude ver a la chica recogiendo, pero me indignó enormemente que no respetara el horario que se había establecido. Entre en Fun&Basics y la verdad es que había bastante gente comprando. No puedo decir qué descuento hacían exactamente porque creo que el tema de los regalos y los descuentos iba más por amiguismo que por otra cosa. A una mujer que hizo tres compras, en una le hicieron el 25% de descuento, en otra el 30 y en otra el 40. Eso sí, se llevó todos los regalos del mundo. Yo sólo me compré una pulserita de hilo, sin descuentos ni leches. Me pareció muy graciosa porque lleva oraciones escritas entre dibujos. Elegí el "Ángel de mi guarda", que me recuerda mucho a cuando era pequeña. Veremos lo que tarda la Carbonero en plagiármela... Y se m hicieron las 12 de la noche, así que tal como llegué, pero con algo menos de dinero y alguna adquisición de más, me fui.

Mi conclusión es que la gente iba más a gorronear que a mirar, y que las tiendas deberían centrarse más en vender haciendo descuentos importantes. Pero la impresión fue positiva, así que espero repetir el año que viene. ¿Quién se apunta?

lunes, 30 de agosto de 2010

De vuelta al trabajo


Todavía con arena en los bolsillos y las fotos del verano sin revelar digo adiós a las vacaciones. Se acabó lo bueno. Aún recuerdo que cuando era pequeña me encantaba la vuelta al cole: estrenar libros de texto, estuche, mochila, re-encontrarte con tus amigos… ¡Qué tiempos aquellos! Pero desgraciadamente la vuelta al trabajo no es ni la mitad de llevadera.

Lo primero que hago en cuanto me siento delante de mi ordenador es coger el calendario y ver cuántos días quedan para el próximo puente. ¡Mierda! Hasta el Pilar no aparece ninguna fecha en rojo. ¡Aún faltan 43 días! Desaliento, desesperación… Efectivamente, la depresión post-vacacional se adueña de mi cuerpo. Y a mí que no me engañen, que por mucho que digan esto sólo se cura con más vacaciones. Pero no tiene pinta de que mi jefa se vaya a compadecer de mi carita triste y me vaya a regalar un par de días para que me vaya adaptando de nuevo a la rutina.

Así que me pongo manos a la obra a trabajar (en modo “bajo rendimiento”, por supuesto). Abro el correo y descubro más de mil mails: alargamientos de pene, pastillas viagra, un tío que dice que me han tocado 15.000€, rusas que buscan mi amistad o lo que surja… Pierdo la mitad de la mañana organizando el correo. Luego decido poner en orden toda mi ciber-vida social: facebook, tuenti, gmail, hotmail, skype, twitter… ¡Uy, pero si ya casi es la hora! Pues que poco dan de si 5 horas… Recojo 15 minutos antes de la hora de salida.

Pues tampoco ha sido tan dura la vuelta al trabajo, ¿no?

sábado, 28 de agosto de 2010

Corpúsculo, de The Harvard Lampoon


The Harvard Lampoon comenzó en 1876 cuando siete estudiantes de esta universidad norteamericana publicaron un escrito a imagen y semejanza de una revista británica de humor. A presidente de Estados Unidos, Ulysses S. Grant, le recomendaron no leer la revista, porque corría el riesgo de "partirse de risa" y no poder dirigir el gobierno.

Este libro, uno de los peores que he leído hasta la fecha, es una parodia de la saga vampírica Crepúsculo. Yo, que soy de humor fácil y no exijo demasiado para reír a carcajadas (con decir que una de mis películas favoritas es El robobo de la jojoya os podéis hacer una idea), no he conseguido ni medio-sonreír con esta novela.

Los autores de este Scary movie literario emplean numerosos juegos de palabras o como ellos lo llaman "bromas idiomáticas" que quieren ser graciosos pero que no lo son. Ridiculizan a los personajes hasta que toda la historia se convierte en un absurdo que no tiene ni pies ni cabeza. Un libro que no tiene por dónde cogerse.

viernes, 27 de agosto de 2010

Los pueblos

Yo, que soy más de ciudad que los semáforos, no conocí lo que era un pueblo hasta que, hará tres años, una buena amiga me invitó a pasar unos días al suyo. Pero no me refiero a un pueblo de esos de costa donde alguno de nosotros hemos ido a veranear. No. Yo hablo de esos pueblos recónditos escondidos entre las montañas españolas y que responden a nombres como Villanosequé de Nosedónde. Esos pueblos que luego salen en los anuncios de Fairy compitiendo por ver quién hace la paella más grande.

Pues bien, desde mi primer encuentro con lo rural, mi amiga ha ido invitándome año tras año a las diferentes fiestas que en su pueblo se sucedían. Y debo reconocer que me he enamorado. Todo es motivo de festejos, y cualquier excusa es buena para comer y beber. Al principio, el hecho de que los padres bebieran más que los hijos me llamó la atención; pero ahora he descubierto que no es más que un aliciente para que los hijos nos motivemos y bebamos más.

Cuando llegan los meses de agosto y septiembre la mayoría de los pueblos españoles se visten de fiesta. Las peñas estrenan camisetas, las calles se llenan de luces, la gente se pone sus mejores galas para acudir a ver al santo o la virgen de turno… Y por la noche fiesta, fiesta y más fiesta. Por no hablar de las nuevas canciones que he descubierto gracias a la banda del pueblo: “Te has puesto el tanga del revés”, “Ponte las bragas amarillas”, “Arrebuscando patatas te he visto el culo”…

Pero no todo es fiesta. También se puede disfrutar de la naturaleza y de aire carente de contaminación. Los pequeños también celebran las fiestas y tienen actividades adecuadas a ellos: torneos, gymkanas, festivales...

Pero claro, yo no tengo pueblo. Cuando llegan las vacaciones me retiro al Mediterráneo como todo hijo de vecino y dejo que las medusas asesinas hagan de las suyas. Tengo que esperar a ser invitada a pueblos ajenos; algo que gracias a Dios (y sobre todo a mi amiga) pasa con bastante frecuencia. Desde aquí hago un llamamiento a los pueblos de España para que me adopten como hija predilecta, o me permitan empadronarme allí o lo que haga falta para tener pueblo. ¡Viva lo rural!

jueves, 26 de agosto de 2010

Las cosas que no nos dijimos,de Marc Levy

Cuatro días antes de su boda, Julia recibe una llamada del secretario personal de su padre, con quien apenas tiene relación desde hace casi veinte años, comunicándole que su progenitor ha muerto. Al día siguiente del entierro, Julia recibe un extraño paquete y descubre que su padre le ha reservado una sorpresa que la embarcará en el viaje más extraordinario de su vida.

Las cosas que no nos dijimos es una novela sobre la falta de comunicación entre padres e hijos. Ayuda a comprender como piensan ambos y por qué actúan como lo hacen. La trama se sustenta en una base fantástica e irreal, pero el trasfondo es muy bonito. Es de esos libros que te hace pensar en nuestras acciones. A mí, concretamente, me ha ayudado a comprender algunos comportamientos de mi madre.

Una novela que se podría tildar de romántica pero que trata, además de las relaciones de pareja, los vínculos paterno-filiales. Marc Levy, que con esta obra nos invita a creer en lo increíble, arroja la siguiente pregunta: ¿Qué harías si tuvieras otra oportunidad?

jueves, 19 de agosto de 2010

El expediente Canaima, de Reyes Calderón


Una vez más Lola MacHor y Juan Iturri se unen para combatir el crimen. En esta ocasión se trata de un caso de corrupción internacional que tiene lugar entre Carcas, Madrid y Singapur y que ha causado dos asesinatos y un suicidio. Cuanto más cerca está de la verdad, más peligra la vida de la juez y de su familia. Lola debe tomar una difícil decisión: ¿cederá al chantaje para salvar la vida a los que más quiere?

A diferencia de la anterior novela de Reyes Calderón, la historia me enganchó desde el principio, ya que esta vez hay varias subtramas en el libro, aunque luego todo apunte en la misma dirección. La autora no explica bien del todo, para los que no estamos puestos en temas de finanzas y corrupción, cuál es el auténtico problema que se plantea. Además al final los problemas se solucionan demasiado fácilmente para una trama de tal envergadura.

Huelga decir que las faltas de ortografía reaparecen con frecuencia. Lo que me hace preguntarme si la editorial, la autora o el corrector de turno se han siquiera leído el libro.

En conjunto el libro no está mal, para pasar el rato. Mientras te lo lees lo estás disfrutando, pero cuando acabas, te paras a reflexionar y no es un libro que valga mucho. Obviamente no es un libro que vaya a recomendar a nadie, y menos sabiendo que tiene que pasar antes por el suplicio de leerse Los crímenes del número primo.

martes, 17 de agosto de 2010

Cerrado por vacaciones


Yo había oído decir que Madrid en agosto era prácticamente el paraíso; nada de atascos, problemas de aparcamiento, colas en los probadores de las tiendas, ni multitudes en las discotecas. Vamos prácticamente un pedacito de Edén en medio de España. Este es el primer verano que, por motivos de fuerza mayor (y por la "pringadez" que viene asociada al cargo de becaria), me tengo que quedar en Madrid. Y como diría Mr. Scrooge, sólo puedo decir: "¡Paparruchas!"

El sábado pasado lo pensaba dedicar a "mis labores". Me acerqué primero a la biblioteca, que los sábado abre a las 11 (luego querrán que estudiemos, con esos horarios...), y cuál fue mi sorpresa cuando me acerco y veo un montón de gente esperando en la puerta...¡Pero si ya eran las 12! No os vayáis a creer que habían dejado un cártel avisando o algo... El lunes, cuando fui, pregunté al de seguridad lo que había pasado y me contestó que había un cartel dentro (que obviamente no se podía ver desde la calle) que avisaba de que los fines de semana en agosto cerraba. Claro, ahí dentro podía estar el aviso...

En fin, me fui a echar el euromillón, para lo que tuve que recorrer cinco administraciones hasta dar con una abierta. Y con la panadería más de lo mismo, al menos el panadero tuvo la decencia de colgar el consabido cartel de "Cerrado hasta el 1 de septiembre".

Esta escena se ha ido sucediendo a lo largo de la semana en varios bares y restaurantes. ¡Hasta el autobús tarda más en agosto! Yo entiendo que la gente merezca irse de vacaciones pero, ¿qué pasa con los que nos quedamos aquí? ¿Quién se ocupa de nosotros? ¿Dónde está ese Edén del que tanto había oído hablar? Es verdad que hay más sitios para aparcar y menos tráfico pero...¡a mí que más me da si yo voy en transporte público!

Está claro que la capital y yo no nos vamos a llevar bien durante el verano, por lo que ya he tomado la firme determinación de que el año que viene seré yo la que cuelgue le cartel de "Cerrado por vacaciones" porque como dice la canción: "Al llegar agosto, ¡vaya,vaya! Aquí no hay playa..."