lunes, 13 de diciembre de 2010

Mientras escribo, de Stephen King

Un día, estando de cañas con mis amigas, les comenté que me gustaría apuntarme a un curso que me enseñase a escribir con el fin de llegar a ser algún día como J. K. Rowling. A la semana, mi amiga la marmota, que lee mucho y escribe genial, me trajo un libro de Stephen King. Al principio yo no lo entendí muy bien, no recordaba haber hablado de Stephen King con ella, pero luego me dijo que este libro me daría algunas pistas para ir empezando a escribir.

Yo nunca había leído nada de este autor. Me sorprende hasta a mi misma porque creo que en mi casa tengo varios de sus libros, pero nunca me había sentido atraída por el tipo narrativa que podríamos englobar en el género de terror. El caso es que Mientras escribo no tiene nada que ver con sus demás obras.

King empieza con una especie de Curriculum Vitae en el que nos cuenta sus primeros pasos en el mundo de la narrativa y como ha ido evolucionando. A continuación nos da una serie de herramientas para poder escribir: consejos y errores en las que nunca debemos caer (amigos de los adverbios, lo siento mucho, pero debéis desterradlos de vuestra escritura). El libro termina con la historia de lo que le sucedió a Stephen King mientras escribía esta obra y con una selección de los libros que él ha leído en los últimos años.

La historia de su vida me enganchó desde el principio. Al pobre King le ha ocurrido de todo. No quiero desvelaros mucho pero yo he descubierto cosas que no imaginaba de él. En cuanto a los consejos de escritura obviamente puedes cogerlos o no, yo intentaré hacerlo. Me ha gustado su forma de expresarse clara y sin tapujos. Este libro hace que quieras escribir en todo momento, y cuando no puedes hacerlo estás pensando en sobre qué escribir. Recomiendo Mientras escribo a todos aquellos que, como yo, sientan el gusanillo de la escritura pero no sepan cómo coger al toro por los cuernos. No hay que temer al fracaso. Como dice King “Tú puedes hacerlo, debes hacerlo y, si tienes la valentía de empezar, lo harás”.

jueves, 9 de diciembre de 2010

La vergüenza de este país

Viernes 3 de diciembre. La gente lleva tiempo planeando sus vacaciones. ¡Por fin, el puente más largo del año! Aprovechando que los viernes la gente sale antes de trabajar, ya desde la mañana se podía ver a muchos con su maleta. Pero no pudo ser.

No pudo ser porque el viernes todos los controladores aéreos se pusieron enfermos. ¡Fíjate tú que casualidad! Les habrá dado una indigestión a todos de comer caviar gracias a los sueldos astronómicos que les pagamos todos los españoles. ¡Ah no! Perdón, que cobran poco.

Y es que lo mires por donde lo mires lo que han hecho es ilegal. ¿Que tienen derecho a hacer huelga? Correcto, pero deben avisar con antelación. Lo que no se puede hacer es aducir enfermedad. ¿Qué tienen estrés? Más estrés tienen los parados que no saben cómo sacar adelante a sus familias.

Los aeropuertos de Madrid, Barcelona, Canarias y Baleares se colapsaron. El gobierno pidió a los ciudadanos que no se acercasen a los aeropuertos, que los aviones no iban a salir. Por primera vez en la democracia española el gobierno tuvo que decretar estado de alarma.Tuvo que intervenir el ejercito.

No puede ser que unos funcionarios tengan el poder de paralizar todo un país. No puede ser que en época de crisis la gente no arrime el hombro. El “como yo estoy jodido voy a joder a los demás” no nos lleva a ninguna parte.

Para más inri el presidente de la Unión Sindical de Controladores Aéreos, Camilo Cela, declaró que los controladores "son una plantilla muy castigada". Que en los tiempos que corren tenga yo que escuchar que un tío que cobra 200.000 euros al año pertenece a un colectivo castigado es un delito y así es como tienen que ser juzgados, como delincuentes.

¿Quién va a hacer frente a todas las perdidas que esta situación ha provocado? Pues probablemente el gobierno, es decir, nosotros. ¿Cómo va a hacer frente a tales cantidades? He ahí la pregunta del millón. Como España está boyante vamos a tirar el dinero porque a cuatro malnacidos se les ha puesto en las narices. ¿Y qué pasa con la imagen de España? Un país que vive del turismo no puede permitirse el lujo de tener sus aeropuertos cerrados. Es una vergüenza, esta gente no sólo se merece el escarnio público sino penas de cárcel, sanciones económicas y todo lo que sea necesario para evitar que esta situación vuelve a ocurrir. Y si hay algún médico que haya firmado bajas por estrés a diestro y siniestro que se le juzgue también. Ya está bien de que siempre sea el consumidor el pardillo que paga por todo.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Alemán A1


Os voy a dar el mejor consejo que nadie os va a dar en vuestra vida: NUNCA, jamás de los jamases, bajo ningún concepto, pase lo que pase, os apuntéis a alemán. Insisto, NUNCA. Sé de lo que os hablo.

Este año he empezado a estudiar este idioma, en realidad no llevo más que un par de meses, pero me encuentro perdida entre sonidos que jamás había oído. Yo en realidad me quería apuntar a portugués, pero no había plazas, así que no me quedó más tutía. Bueno, para ser sinceros, el alemán era mi segunda opción, porque el año pasado estuve de viaje en Alemania para visitar a unas amigas Erasmus (si os acordáis fue allí donde me atrapó la nube de ceniza) y me gusto mucho Berlín, me gustó mucho ver a mi amiga la marmota hablar ese idioma tan extraño con una fluidez pasmosa y me gustó la idea de verme a mi misma hablando alemán.

El caso es que voy a clase y no me entero de nada. Veo que mis compañeros progresan y yo no sé ni lo que me preguntan. El día 16 tengo un examen, ya veremos como me sale... Ayer mi profesora, a la que creo que no le caigo muy bien y aún no sé el motivo, dijo una frase que define a la perfección la complejidad de este idioma: "Bueno, es que la "R" es medio-vocal". ¿Perdona? ¿Cómo que medio vocal? De toda la vida las vocales han sido a, e, i, o, u. Aquí y en Pekín. Imaginaos la cara que se me quedó. Y es que entre que declinan los verbos, los nombres, los pronombres y prácticamente todo lo indeclinable, y que hay verbos regulares, irregulares y "medio-irregulares" yo no me aclaro. Y eso que sólo voy por el tema 3...

Ahora lo pienso y me da mucha pena que ninguna amiga me dijese en su día: "¿Pero qué estas diciendo alma de cántaro, cómo vas a aprender alemán con 25 años? ¡Que es muy difícil!" Pero bueno, agradezco también el apoyo y los ánimos que me prestaron cuando les comenté que me iba a apuntar a clases de alemán, a pesar del escepticismo que, imagino, todas sentirían por dentro.

Por eso yo os lo aviso ya. NO LO HAGÁIS. ¿Que os vais a vivir a Alemania? Pues habláis en inglés. ¿Qué os casáis con alguien de esa nacionalidad? Pues que aprenda español. ¿Que vuestro trabajo depende de que aprendáis el idioma? Ya habrá otro trabajo mejor esperándoos. Hacedme caso y no os pasará como a mí, que salgo de clase preguntándome qué estaría pensando yo cuando decidí apuntarme a Alemán...

martes, 30 de noviembre de 2010

El corazón helado, de Almudena Grandes

Cansada de tener que acudir cada dos por tres a la biblioteca para coger libros, ya que no puedo permitirme comprarme dos libros al mes (por favor que fomenten la cultura bajando los precios de los libros, que es una vergüenza lo caros que son), decidí pedirle algo que leer a la madre de mi novio (a la que no conozco). Ella lee mucho y tiene muchos libros en casa así que pensé que podría prestarme algo interesante.

Cuando mi novio apareció con El corazón helado, he de reconocer que me sorprendió, porque nunca había oído hablar de él, ni de su autora, Almudena Grandes. Pero de primeras me atrajo; me refiero a la portada. Ya sé que no debería guiarme por ellas a la hora de elegir mis lecturas, pero no puedo evitarlo, porque casi nunca me leo el resumen del argumento y empiezo los libros sin tener la menor idea de lo que tratan.

Desde el momento en que empecé a leer el libro (no debía de haber leído más de 10 páginas) ya estaba deseando escribir la crítica en B-Moments, porque desde el principio descubrí que Almudena Grandes tenía un estilo que casaba perfectamente con mis gustos. Pensaréis que he tardado mucho en leérmelo, y tenéis razón , pero es que entre el trabajo, el gimnasio, las clases de alemán y todo no he tenido tiempo para leerme las 930 páginas que lo forman. Pero anoche lo terminé.

Julio Carrión muere al principio de la obra, pero su fantasma planeará encima de sus hijos, en especial de Álvaro, a lo largo de cada capítulo. Julio Carrión fue uno de los tantos que se enriqueció tras la guerra civil, y tras su muerte saldrán a la luz los secretos que este hombre quiso enterrar para siempre.

Guerra, amor, muerte, traición, odio... Esta novela tiene de todo. Podría considerarse un Romeo y Julieta contemporáneo: dos personas que se quieren pero que por ser familia de quien son su amor está abocado al fracaso.

Como os comentaba, leer a Almudena Grandes ha sido todo un descubrimiento para mí (últimamente me paso el día descubriendo). Sus descripciones son exquisitas, su manejo del vocabulario...No tengo palabras. Estoy deseando leerme otra de sus novelas.

Así que os recomiendo a tod@s esta lectura. Una pequeña obra de arte para regalar y que te regalen estas navidades.

lunes, 29 de noviembre de 2010

El copo perfecto

Oh, the weather outside is frightful,
But the fire is so delightful,
And since we've no place to go,

Let it snow, let it snow, let it snow...

Mira que os lo avisé: ¡Ya es navidad! Y como en toda buena película navideña que se precie los copos de nieve ya han hecho su aparición. Hoy ha amanecido como cualquier otro día, muy frío, eso sí. Yo no contaba con que nevase. De hecho he llegado a trabajar y ni rastro de nieve. Pero a eso de las 11 de la mañana ha empezado a nevar y aún no ha parado (y son las cinco de la tarde).


Es curioso que a la gente le guste tanto la nieve cuando en realidad no tiene nada bueno. Cuando está recién cuajada es muy bonita, deja estampas propias de postales navideñas, pero a la que te descuidas ya es todo barro pisoteado que no provoca más que resbalones y mancha los bajos de los pantalones. Supongo que gusta por su rareza, porque yo el año pasado, que en Madrid nevó durante un par de semanas, estaba ya harta de nieve.

Mi compi de trabajo, que es medio alemana, se ríe mucho de lo poco preparados que estamos en España para este fenómeno meteorológico. Y tiene razón. Las carreteras se colapsan, los aviones no despegan, los cercanías no circulan... Ya ves tu, con lo fácil que es tomar ciertas medidas preventivas que son fáciles de implementar y que nos harían a todos la vida más sencilla. Pero claro es que en Alemania están acostumbrados a que nieve día sí día también. ¡Y España es famosa por el sol y la sangría, no por el abominable hombre de las nieves!

Pero bueno, hoy os quiero hablar de mi nuevo descubrimiento. Seguro que muchos de vosotros ya lo sabíais y pensaréis que soy un poco "lenta" pero yo creí que era algo que sólo ocurría en los dibujos animados, no en la vida real. Pues bien, mi compañera, la alemana, me ha dicho: "Quiero que nieve en forma de estrella". A lo que yo le he contestado: "Sí claro, y yo en forma de corazón". Pero resulta que ella tiene razón. Aunque yo nunca lo haya visto, y no sepa que ley física hace posible este fenómeno, es cierto. ¡¡Los copos de nieve en forma de estrellita existen!! ¿Vosotros lo sabíais? Yo creí que era un recurso gráfico que se utilizaba para representar la nieve, pero no. Estoy muy contenta con mi nuevo descubrimiento y me voy a pasar todo el invierno a la caza del copo de nieve perfecto. ¡La freaky que hay en mí contraataca!

martes, 23 de noviembre de 2010

Dulce Navidad

Desde el día 1 de noviembre es Navidad para mí. No es que yo sea una exagerada, las señales están ahí, sólo tenéis que buscarlas.

Uno de los indicativos de que la Navidad ya está aquí es el puesto de churros que ponen todos los años en Manuel Becerra y el puesto de castañas asadas también ocupa ya su lugar habitual. Esa es la señal que cada año me indica que se acercan las fiestas. El circo también ha llegado a la plaza de toros de las ventas. Seguro que más de uno piensa que soy una exagerada y que esto no son más que señales de que el invierno está aquí de nuevo. Pues no, es la Navidad, y os lo voy a demostrar.

Antes del día 1 de noviembre, que en Madrid fue fiesta, los operarios de la ciudad comenzaron, como cada año, a colocar las luces navideñas que alumbraran las calles de la capital. ¿En octubre? Eso mismo pensé yo, pero al parecer sino luego no les da tiempo a colocarlas todas. Hace también ya un par de semanas que mi novio me trajo también el catálogo de juguetes del Corte Inglés. ¡Qué maravilla! ¿Quién decidió que a partir de cierta edad no debe uno pedirse juguetes? ¿Ese alguien sabe los que es el barco pirata de Playmobil o los Nenucos? Yo creo que no, porque sino todos estaríamos pidiendo juguetes estas navidades.

Me imagino que mis razones os seguirán pareciendo escasas. Ya estoy imaginando a alguno decir: “Eso es una campaña de las tiendas para que empieces a gastar antes”. Y yo no digo que no, pero el hecho es que en el Corte Inglés de Goya ya han puesto un Cortilandia en la plaza de Felipe II, aunque por supuesto aún tampoco está en funcionamiento. Los escaparates ya están decorados con motivos navideños, los restaurantes ya tienen las agendas hasta arriba de reservas de cenas navideñas, los anuncios de juguetes acaparan las pantallas todos los sábados por la mañana, los niños ya han empezado a escribir sus cartas a los Reyes y mi madre ya me ha comprado mi calendario de adviento (que no podré empezar hasta el 1 de diciembre). Ahora sí, ¿no? ¿Os convencéis de que ya es Navidad?

Seguro que vosotros también tenéis vuestras propias claves que os indican que las fiestas ya han llegado. ¿O soy yo la única loca fanática de la navidad? Perola culpa no la tengo yo, porque llamándome Belén no se podía esperar otra cosa...

domingo, 21 de noviembre de 2010

El principio del fin


Viernes. Siete de la tarde. ¡Ya ha llegado el día! Después de mucho tiempo esperando, por fin ha llegado el estreno de Harry Potter. Como os comenté en el post anterior soy bastante freaky de Harry Potter, así q tenía las entradas compradas con unos 15 días de antelación, e hice bien.

El cine estaba hasta arriba. Había niños con sombreros de magos, no tan niños con bufandas de Griffindor y Slitherin, y yo nerviosita perdida. Pero antes de poder disfrutar de la película me iba a tener que enfrentar a un ligero contratiempo.

Mis amigas y yo llegamos al cine y nos pusimos a buscar nuestras butacas, pero cuál fue nuestra sorpresa cuando vimos que había otra gente sentada en ellas. Comprobamos que sus entradas tenían asignados los mismos asientos y avisamos a un empleado del cine. El chavalín hizo todo lo posible para que nos quedásemos nosotras con los asientos porque teníamos las entradas desde antes y además sus entradas estaban compradas en internet y las nuestras en taquilla, pero los susodichos se negaban a moverse. El cine estaba hasta arriba y nosotras ya nos veíamos viendo a Harry sentadas en las escaleras… Al final todo se solucionó, nos reubicaron en otra fila a las cinco juntas y nos devolvieron el dinero que habíamos pagado, así que se puede decir que fuimos al estreno de la séptima entrega de Harry Potter by the face (o por la patilla, como prefiráis).

Hace ya mucho que me leí el libro (cuando salió a la venta). He perdido la buena costumbre de releerme el libro antes de ver la película, así que casi fui al cine de nuevas, como si nunca me hubiese leído el libro. Pero según iba viendo avanzar la película yo iba recordando. Debo reconocer que la película está muy bien cortada (porque ya sabéis que el último libro de Harry Potter ha sido adaptado al cine en dos películas) porque quizá si se hubiese alargado un poco la primera parte el espectador se habría quedado con más intriga a la espera de la siguiente entrega. No quiero dar muchos detalles para los que no se hayan leído los libros pero esta primera parte es más una puesta en situación que otra cosa, el bacalao se partirá en la segunda parte. He echado en falta más acción, ya que se me ha hecho un poco lenta, pero espero con ansia el final de la saga.

Por cierto quería comentaros un detalle que me ha llamado la atención y me ha hecho mucha gracia. Snape, el personaje que nunca se termina de saber si es bueno o malo y que esta vez apenas aparece, se ha hecho un cambio de look. Ha sustituido su look de pelo grasiento en la cara al que nos tenía acostumbrados por un peinado a lo Ángeles de Charlie más propio de Farrah Fawcett que del enigmático profesor de Hogwarts.

Pero, ¿qué será de mi cuándo todo haya acabado? ¿Hay vida tras Harry Potter? Para colmo se me va a juntar con el final de la saga Crepúsculo. Está visto que los disgustos (¿o eran las desgracias?) nunca vienen solos…